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La fibra natural frente a los derivados del petróleo. Pensando en la nueva economía post-COVID19


La crisis sanitaria causada por el covid-19, está generando otra emergencia, de proporciones aún desconocidas y que también afectará a todos los países: una crisis económica y social de gran calado. A todo ello se suman otros retos de proporciones globales, el calentamiento global y la salud del planeta. Se imponen tiempos de cambios, una crisis que debe atajarse y una oportunidad para afrontar la transformación de nuestra forma de actuar y pensar.

Economía sostenible

Una de las principales soluciones a estos desafíos pasa por impulsar una economía sostenible, una recuperación verde que se apoye en un modelo basado en la eficiencia y el cuidado del medio ambiente.

Una propuesta inclusiva que debe garantuizar beneficios a corto, pero también a medio y largo plazo, desde una visión de conjunto. Se trata de una recuperación verde que puede contar con los sectores más avanzados en eficiencia y sostenibilidad.

La celulosa es un buen ejemplo de las posibilidades que se abren ante los cambios inminentes. La celulosa es una fibra natural, renovable, reciclable y versátil, que, con una producción sostenible y ambientalmente respetuosa es la base de numerosos productos que serán necesarios en este proceso de recuperación económica. Hay que recordar que la celulosa es capaz de sustituir a las fibras sintéticas, producidas a partir de petróleo, en multitud de aplicaciones, lo que la convierte en un material de futuro en esta nueva bioeconomía.

Futuro del sector forestal

El escenario que se abre para el futuro transita por esta vía y Ence, como empresa líder en Europa en producción de celulosa de eucalipto, apuesta firmemente por esta fibra como una alternativa sostenible al plástico y a otros derivados del petróleo. La compañía española contribuye, de esta forma, a cambiar el modelo de consumo de la sociedad y a ofrecer alternativas renovables y con una menor huella de carbono. «Supone una alternativa sostenible y generadora de empleo estable y de calidad», apuntan desde la pastera.

Además, este producto se fabrica con materia prima de origen local, lo que ayuda a contribuir al desarrollo del sector forestal y a la fijación de población en el medio rural. Este último aspecto es muy relevante para Galicia, donde la crisis social en el rural se arrastra desde hace décadas. Ence ya es en la actualidad uno de los principales pilares de la viabilidad del sector forestal y maderero de Galicia, al dar salida a la producción de miles de familias. El monte, recupera con este sistema, su secular servicio como caja de caudales del rural gallego, pero siempre bajo una supervisión de calidad y de respeto ambiental como señas.

Un monte ordenado y generador de riqueza se cuida, no arde, y además, sirve como imán de nuevas inversiones, favoreciendo un nivel de vida digno a las familias.

Ence, líder mundial en fibra de eucalipto, invierte y apuesta por la sostenibilidad

En el marco de esta recuperación verde del tejido social y económico dañado por el coronavirus a nivel mundial, la fábrica de Ence en Pontevedra juega un rol clave. La compañía hace gala de su comportamiento ambiental, siendo un ejemplo en España de economía circular, acreditado por el sello Residuo Cero de Aenor.

Además, la planta de Lourizán cuenta, igualmente, con destacados reconocimientos ambientales a nivel internacional. Por ejemplo, la fábrica recibió la distinción de oro de la Comisión Europea por su comportamiento ambiental. Su producción también exhibe la ecoetiqueta Nordic Swan, que es el sello ecológico oficial de los gobiernos escandinavos, países que además mantienen al medio ambiente como una de sus principales prioridades.

Por último, la celulosa de Pontevedra ha sido reconocida con la etiqueta de la UE para papel gráfico, para el papel tisú y para los productos de papel tisú. Estas certificaciones avalan, por sí solas la calidad de la fábrica de Lourizán y sirven como punto de partida para la apuesta de Ence por la futura innovación de productos con fibra natural.

Alianza europea para profundizar en la respuesta ambiental

La Alianza Europea para una Recuperación Verde es uno de los programas donde el sector forestal se ha implicado de forma colectiva para afrontar los grandes retos preexistentes y derivados de la pandemia. Ence participa en esta iniciativa, al ser además miembros de la Confederación de Industrias Papeleras de Europa (CEPI, por sus siglas en inglés. Esta Alianza Europea tiene como objetivo «un compromiso conjunto para impulsar soluciones sostenible en la estrategia de la Unión Europea para la recuperación tras la crisis sanitaria causada por el coronavirus».

Esta implicación sirve para profundizar en uno de los ejes más relevantes de la compañía, que es la apuesta por las energías renovables y que será, sin duda alguna, un pilar más de esta nueva economía verde que se implementará. En este sentido, desde Ence inciden en que los planes del Gobierno central, que impulsan la descarbonización del sistema energético nacional, «son un aliciente para la instauración de una serie de tecnologías que aprovechan los recursos naturales y renovables para suministrar energía a nuestras industrias, servicios y hogares»- En resumen, el objetivo es potenciar una energía «limpia» y que «contribuirá a la lucha contra el cambio climático».

En este sentido, la empresa indica que «quizás uno de los principales aprendizajes que nos puede ofrecer esta crisis, es que lo más sensato y eficiente que podemos hacer es aprender y copiar más a la naturaleza, en su forma de actuar y sus ritmos». Es este modelo, conocido como bioeconomía, por el que Ence mantiene su apuesta «decidida y de futuro».

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